Hoy hasta garabateé tu nombre en un pétalo de una flor, hoy solo pensé en vos.
Hoy soñé despierta que estaba en tus brazos y que nada podía salir mal.
Pero claro, eso fue antes. Antes de que me diese cuenta que no puede ser, antes de que todo se derrumbara como un castillo de arena arrasado por una olita de las más patéticas. Una mini fortaleza que se me va de nuevo con una piedra del camino que recorro.
Y me pregunto ¿Algúna vez, si quiera, paso por tu cabeza? ¿Que sientes al escuchar mi nombre? ¿Me imaginas a mi como algo más que esto? ¿Qué piensas al hablar conmigo?
Demasiadas preguntas sin respuesta.. podría seguir pero me hace mal no tener la llave para revelar lo que ocultan: las respuestas.
Vuelvo a escribir tu nombre, esta vez en una hoja, una hoja que ya está llena de vos.
Todo lo que puedo hacer es preguntar '¿Por qué? ¿por qué? ¿por quéeeeeeee la vida es así de.. ilógica? Hace mal, hiere al corazón que la vida se ponga a hacer nada, te haga pasar malos tragos y te haga esquivar los buenos. No es justo. No. No.'
Garabateo incoherencias en el aire, en una hoja, en mi mente estás grabado. Piedra sobre piedra, pensamiento sobre fe, me armo otra forma de defensa, que se derrumba al hablar contigo. Soy taaan evidente que ni yo lo creo. Todas mis defensas se bajan al hablar con vos. Y vos no te das cuenta. Tengo una debilidad recayente a tus palabras.
Y solo garabateo tu nombre en una hoja, mi corazón. Un corazón ya malherido, saliendo victorioso de batallas que aún continúan, dentro mio. Solo lo dibujo y sigo con todo. Sigo pensando y sigo recayendo a palabras sin sentido. Sin sentido para mi corazón.

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