seguida con su curiosidad sin fin la llenó de la nada.
La mano, con dedos finos doblados,
corriendose el pelo de la cara y haciendo de su melena rubia
un torrente de dorado que recorre su cuerpo hasta sus codos.
Los labios al rojo carmesí,
entreabiertos para dejar al descubierto su duda hablada.
Pero los ojos... los ojos reflejan la real duda.
Los gestos están para decorarla, sus ojos lo dicen todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario