Sonrisas contenidas de un pasado
distante centralizado en esas melodías
raras, extravagantes, pegadizas o melosas.
Cantarínas de un futuro lleno de "algo".
Algo indefinible.
Algo lleno de pasado, de presente.
Algo lleno de futuro, claro.
El eco de las risas que, o forzosas o naturales,
te llenaron algúna vez.
Esas mismas dejan estelas de mar,
de sol, de luna, de luz propia
a cuenta de uno.
Cada lágrima ataviada de negro,
llena de las razones por la cual cayeron
al vacío, desde los confines de sus ojos,
de soslayo se las pude observar
regodearse con la pena que las llenó.
Cada razón les da más placer para burlarse
de la pena humana.
Las lágrimas alegres,
lloran su alegría del haber caído.
Las lágrimas de pena,
ríen tristemente sus penas, sus razónes.
Y qué contradictorio que se torna todo,
las lágrimas penosas, tristes, ríen.
Los ecos risueños son solo ecos del pasado
Las lágrimas alegres, sollozan en susurros maltrechos.
Pero todo siempre tiene su regusto del pasado
que algúna vez fueron.
Que, en el fondo, siempre van a tener una parte.
Una parte de sus pasados, con el claro matiz del presente,
y la expectativa del futuro.

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