viernes, 19 de agosto de 2011

Truco, retruco y vale cuatro.

Todo parece un juego al fin y al cabo, todo termina en joda, en nada.
El corazón no razona. El corazón no reacciona a lo incorrecto.
Y al final, simples juegos de adolescentes sin nada mejor que hacer
que mirar a la nada con ojos expectantes, estupefactos ante el mundo
que se puede llegar a abrir ante sus diversos ojos.

Pero al despertar del entumecimiento, adormecidos por el esplendor,
todo es un juego de nuevo, todo gira en torno a nada.
Al vacío estúpido de la realidad.
A la extrañez de este mundo sin nada más que realidades.
Y tambien, lleno de gente que perdió su niñez en una oficina..
que no recuerda la mancha, la botellita, verdad o consecuencia, nada.
Espero que esa pérdida de imaginación no sea contagiosa.

Pero el juego continúa a pesar de todo. El juego no se rinde.
El juego te atrapa y te canta TRUCO!
y vos tenes que responder, tengas una buena mano o no.
Y así, mintiendo en las manos, llegamos, quizás,
al truco, retruco y vale cuatro.

Al final de la partida, a la definición.

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