jueves, 16 de junio de 2011

De felicidad compartida.

Esa sonrisa casi permanente que ella tenía ahora se esfuma, cubierta de lágrimas y una pena infernal que pugna por hacerse presente en el corazón de la muchacha apesadumbrada.
Sus rodillas, ella las agarra como si así, por sostenerselas, abrazarselas, logre combatir la tristeza. Y de eso se trata su lucha, de no derrumbarse y, con ella, que no caigan sus sueños y fantasias, deseos y recuerdos.
Inevitable que sus labios no saboreen algúna lágrima y que, así, se boronee y empañe más su sonrisa de plata.
Recuerdos de noches de hablar y reir, llorar y consolar, entender y poder ser comprendida, de felicidad compartida.
Mejor dejar de luchar, solo por hoy, dejar de forcejear. Dejarse llevar.

[Pero claro, esto lo escribí anoche, cuando no estaba bien, cuando no podia con nada más. Ahora pienso diferente, ahora ya lo veo como algo erroneo "dejar de luchar" bah, boludeces pasajeras, ideas ilusas.]

2 comentarios:

  1. Puse no me gusta porque es lindo pero las cosas no son así.Nunca hay que dejar de luchar.

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  2. Ahora ahora concuerdo con vos y por mi sacaria esa ultima parte pero en el momento en que lo escribi no lo sentia asi. Me sentia bastante mal, vencida. Por eso.

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