Cada trozo de sonrisa desbordada a morir por tus propios instintos de reir cada vez un poco más. Cada chispa de insinuacion y caa rescoldo de humo acallador, desvanecidos por el batir de las alas de la inocencia pasajera que podemos recuperar y enloquecer.
La luz de un nuevo amanecer con un nuevo juego y el abrazar y tratar de alcanzar al otro o solo girar en circulos o bailar al compás nada normal del corazón. Ese compás de euforia, histeria y locura que espera exaltado en su celda de viento para salir a carcajadas y dar ganas de cantar, callar, gritar, hablar, contar, abrazar, jugar y más.
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