Tan fantasioso y tan real, para un sueño realista. Vamos a dejarnos llevar por el pez que nos mira, el pez que me mira sin mirar y juzga sin juzgar.
El pez que puede volar. El pez que no nada y tiene aspecto de jardín japones.
Blanco y naranja con manchones negruzcos, me mira esperando a que me digne a creer lo que anda pasando, lo que de verdad esta ocurriendo frente a mis ojos castaños, atónitos, parpadeantes.
Sus ojos, brillosos, desconcertados y a la vez... sabios. Ni humanos ni de pez, diferentes. Solo... sabios.
¿Hay que confiar en un pez volador? ¿Un pez que me mira con ojos expectantes y pacientes? Yo creo que me llevara por caminos turbios y tranquilos, me guiara mejor que mi propia (y loca) intuicion. Claro que tendré que seguir eligiendo yo... pero será de ayuda.
Me voy con el pez.

AAAAAAAAAAH, bien ailu . Entiendo tu locura pero, que onda con el pez? :/
ResponderEliminarIgual esta bueno. me agrada la boquita del pez.
Jaajaja, no se.. me encanto la foto y la puse y empecé a divagar y divagar hasta llegar a algo medianamente presentable y retorcido (:
ResponderEliminarLa boquita es lo mas (H) JAJAJ
JAJAJAJ.
ResponderEliminarBien ahi ailu :O