martes, 12 de abril de 2011

Tan relajados, tan despreocupados, tan... humanos.
Sus sonrisas lo demuestran, el viento los acaricia como plumas rozandolos y haciendolos felices.

Disfrutando de la compañía del otro,
haciendose compañeros uno y al otro.
Tocandose, solo un leve toque
para mantenerse unidos.

Oyendo, admirando, dejandose ser.
Huyendo de sus realidades,
basadas en planes para el futuro.

Se vuelven uno y el otro.
Solo UNO. Solo eso.
Una sola vida, un solo corazón,
una sola persona.

Mientras que el viento sigue
crujiendo entre las nubes,
haciendolos más uno.

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