domingo, 27 de marzo de 2011

Se asomó a la vida, casi con miedo de creer, de creer lo que fuese que rondase por su mente en esos minutos de duda. Por fin se decidió a salir y con cautela pasó por el umbral del pasado, dejó el pasado y trato de no mirar atrás. Lo logró por un tiempo pero... no para siempre. No se puede no mirar de vez en cuando al pasado, le dijo una voz en los confines de su mente. Aunque lo niegues, extrañas el pasado. Y  en algún lugar dudoso de su cabeza, lo sabía, sabía que esa voz tenía razón. Pero no toda la razón. Ella vivía el presente y solo esperaba futuro. Futuro, futuro, futuro -pensó y la voz tomó eso como un desafío-. Solo un murmullo en su inconsciente, solo eso, hizo que admitiese con lágrimas en los ojos y las mejillas empapadas que quería volver a otros tiempos, tiempos pasados. Es que a esa voz, es mejor no desafiarla porque te hará notar que quieres, quizás, que las cosas sean mas sencillas, mas inocentes o que quieres volver a un momento que desearías repetir, remediar, arreglar, ver.
Le hizo ver momentos del pasado que, en el fondo, añoraba y dolía no estar ahí para volver y volver a revivir el momento. Y ella pensó en congelar el tiempo, si pudiese...  
Pero prefirió seguir adelante y acallar a esa voz. , extrañaría momentos de antes pero prefería vivir el presente y esperar futuro. Futuro, futuro, futuro -pensó y avanzó por la vida sin miedo alguno-.

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