sábado, 5 de marzo de 2011

Mis manos alrededor de mis rodillas, cómo queriendo mantener las piernas unidas al resto de mi cuerpo. Cómo si en cualquier momento, con la más minima ráfaga de viento que pasase me fuese a derrumbar. Cómo una muñeca de trapo que se mueve sólo con respirar cerca. Pero yo no soy una muñeca de trapo, quizás lo aparento pero no lo soy. Tengo emociones, sentimientos, y vida en mi cuerpo. Por mis venas corre sangre y no hilachas ya descocidas.

Mis ojos marrones se mueven cómo buscando alguna herida sangrante aún, que todavía no cierra, para cubrirla. Sin saber que así duele más. Inocente. La cubre y cubre y duele y duele. Evade. Ignora el dolor y continúa pero hoy el dolor es más fuerte, acusante, y todo el tiempo de cubrir y cubrir duele más y más. Y no es soportale, no para mantenerme entera.

        Hoy y sólo hoy, soy una muñeca de trapo.

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