Miro y siento la brisa maritima chocar contra mi cara y hacer volar mi pelo.
Se vuela mi abrigo y lo persigo, caigo por una duna de arena y ruedo un poco, veo el océano a unos metros de mi y las olas, su espuma blanca que queda pegajosa cuando se toca.
Dejo mis zapatos y el abrigo a un lado, ya que más da, para caminar entre la espuma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario