En un día en el que solo queres llorar y llorar y quizás llorar un poco más ¿qué haces? ¿escuchas música a morir?¿llamas a alguna amiga?¿te entierras entre almohadas mientras tu cara está hundida en ellas? pero sobretodo, ¿dejas que esas lágrimas empalagosas y que siempre quieren más resbalen por tus mejillas? quizás alguna por la nariz y otra en la barbilla. ¿Las dejas?
Yo no quiero, porque no es placentero, no, llorar con esas lágrimas pesadas, no. Las lágrimas que merecen ser lloradas son lágrimas ligeras cómo pluma y que resbalan con facilidad, que no te ráspan a su paso, que te dejan libre y en paz.
No quiero llorar, no hoy. Pero igual tengo el traicionero nudo en la garganta sin saber por qué, por que siempre que lo desato hay otro nudo más. Y mayor. Por eso, yo dejo que esas lágrimas resbalen, cómo plomo sobre mi rostro. No me gusta y no se por qué lo hago, pero lo hago.

No hay comentarios:
Publicar un comentario