domingo, 20 de febrero de 2011

Un viejo amor de la hermosa París, vuelve con todo su fulgor y renovada juventud.
Sus casas iguales se iluminan con un brillo y luz peculiar.
Sus iglesias llenas de pasado, tranquilas, despiertan.

El río Sena con sus muchos puentes atravesandolo y un muy peculiar puente, con     otro candado y otra promesa de amor.

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